"¿Por qué un juguete caro puede aburrir rápidamente a un chico? Los padres deberían preguntarse eso, y pensar que con muy pocos elementos se puede estimular la imaginación. Un rey de berenjena, una princesa de manzana, un brujo de limón... el chico es feliz cuando él puede crear". De ese modo, María Teresa Montaldo define la esencia del trabajo con títeres, que consiste en estimular la creatividad tanto del titiritero como del público.
Montaldo habla con la autoridad que le da su condición de pionera en la materia en la provincia, como fundadora de la Escuela de Títeres, trayectoria que ha dado fruto en el libro "El títere aplicado a la educación". La obra será presentada mañana, a las 19.30, en el Centro Cultural Rougés, Laprida 31.
Bajo el impulso de la reforma educacional de Lázaro Barbieri un grupo de maestros dio inicio a la Escuela de Títeres de Tucumán, cuya directora era la recordada Alba Enrico de Vaca. "Funcionaba en el colegio Padre Roque y alcanzó renombre en Latinoamérica", recuerda Montaldo.
Pierrot
"El niño entra muy plácidamente en el juego", afirma, y recuerda su experiencia en su propio taller, en los ?80, el inolvidable "Pierrot". "El hombre de la esquina rosada", de Borges; "La niña que riega la albahaca", de Lorca, "La brujita Wanda"; "Los músicos de Bremen", "La lunita aventurera", para chicos de edad preescolar; "Juancito y María", "Chímpete", son algunas de las obras sobre las que trabajó la escuela de títeres. La última pieza que tuvo una muy buena acogida entre los chicos fue "Vida, pasión y muerte de la vecina de enfrente", que estuvo en escena hasta el año pasado. "Antes de comenzar la función, al apagarse las luces, se crea la magia", acota Montaldo.
En el taller trabajaron con manos enguantadas, con elementos extras, con títeres de mesa, pero siempre haciendo un análisis previo del contenido que se le ofrece al chico. "El títere es una enseñanza, y el niño establece un juego que tiende al bien; también hay que ser cuidadoso con la estética, porque el chico aprecia lo que está bien hecho", explica.
Para los maestros
En su libro, Montaldo parte de la definición de títere en relación con la educación, luego trata la motivación de la clase, y en otro capítulo desarrolla un organigrama de montaje de una obra. Como conclusión, la profesora insta a los maestros a que continúen en la experimentación y en la búsqueda. En síntesis, "el libro plantea una manera de ganarle a la computadora", dice.
Estrategia terapéutica
De la experiencia pedagógica salta a otra, relacionada con estrategias terapéuticas. "En una función de títeres, el chico con discapacidad sólo aplaude y pide otra vez, otra vez, junto con todos los demás. Sólo está pendiente del escenario; nosotros, los grandes, somos los que hacemos diferencias", dice Montaldo al hablar de la integración de los niños con discapacidad.
Refiere a que en el mundo hay una decidida tendencia a usar títeres en el campo de la salud mental y de la readaptación social. En México se trabaja con chicos en situación de calle. En Argentina hay experiencias exitosas en el campo psiquiátrico, sobre la base de los ejes enfermo-médico-titiritero. "Los chicos enfermos se comunican mucho más con los muñecos que con los médicos y hasta con su propia madre", finaliza.